25. Kafka de Black Friday

Café Con/suelo

“Todos los días tengo que escribir por lo menos una frase en mi contra”, escribió Franz Kafka. Ni ganas de escribir eso tengo hoy. Será porque el frío se me ha metido en el cuerpo. Seguramente ha sido al salir del Café Comercial con María, cuando ha sonado la sirena que avisa del cambio de turno —la merienda— y han empezado a entrar ancianas en grupos de tres y de cuatro, ávidas de churros y café con leche. Nosotros nos hemos levantado, hemos pagado en la barra —nos han cobrado de menos— y hemos salido a la calle donde corría un aire helado. De dos cafés calientes al frío húmedo de un día lluvioso hay apenas una puerta de cristal y madera. El frío afecta al humor y aprieta las carnes. He caminado hasta mi casa esquivando transeúntes adictos al Black Friday de los martes, agradecido porque Carmena haya ampliado las aceras. Después de resistirme a la idea de comprar algo de cena, he abierto la puerta, he comprobado el buzón —nada— y me he sentado a pensar. Me ha costado entrar en calor. He pensado en esa frase de Kafka y en si no será lo mismo decir “todos los días tengo que escribir”. ¿Acaso todo lo que escribo no va de alguna forma en mi contra? El otro día decidí que no escribiré los sábados, ni los domingos, ni los días de guardar, como un funcionario gris. Tampoco escribiré cuando publique una reseña (lo haré cuando me dé la gana). Entre otras cosas, hoy no tenía ganas de escribir porque se me ha metido el frío en el cuerpo, pero no es sábado, ni domingo, ni día de guardar. Luego he pensado en Kafka y en esa imposición suya de escribir por lo menos una frase diaria. He pensado también en esa otra frase de Kafka que cita Vila-Matas —y que a saber si no es de ninguno—: “un escritor que no escribe es, de hecho, un monstruo merodeando la locura”. He comparado las dos frases y he sopesado su carácter obligatorio (la salvación por la escritura), pero ninguna me ha convencido. La motivación que necesitaba estaba todavía más cerca: hoy no es sábado, ni domingo, ni día de guardar, y yo no soy como esos que salen de Black Friday un martes. Kafka tampoco.

 

 

Imagen: Robert Crumb, Kafka, 1993