3. Preocupaciones de un padre de familia, de Franz Kafka [Víctor Gomollón]

Hasta que el cuento aguante

Es un relato precursor del cuento moderno que me produce una ternura especial. Se sirve del extrañamiento de una manera muy natural. El Odradek es un elemento extraño y familiar al mismo tiempo, distante y hogareño. Influye, creo, en Bioy Casares, Borges o Cortázar.

 

Recomendación de Víctor Gomollón, diseñador editorial y editor de Jekyll & Jill, una de las editoriales más significativas e indispensables de aquí hasta Uqbar. Allí ha editado a importantes autores de uno y otro lado del Atlántico, como Eduardo HalfonReinaldo LaddagaSergio Chejfec, Paco Inclán o Andrea Valdés.

 

“Preocupaciones de un padre de familia”, de Franz Kafka

Algunos dicen que la palabra «odradek» procede del esloveno, y sobre esta base tratan de establecer su etimología. Otros, en cambio, creen que es de origen alemán, con alguna influencia del esloveno. Pero la incertidumbre de ambos supuestos despierta la sospecha de que ninguno de los dos sea correcto, sobre todo porque no ayudan a determinar el sentido de esa palabra.

Como es lógico, nadie se preocuparía por semejante investigación si no fuera porque existe realmente un ser llamado Odradek. A primera vista tiene el aspecto de un carrete de hilo en forma de estrella plana. Parece cubierto de hilo, pero más bien se trata de pedazos de hilo, de los tipos y colores más diversos, anudados o apelmazados entre sí. Pero no es únicamente un carrete de hilo, pues de su centro emerge un pequeño palito, al que está fijado otro, en ángulo recto. Con ayuda de este último, por un lado, y con una especie de prolongación que tiene uno de los radios, por el otro, el conjunto puede sostenerse como sobre dos patas.

Uno siente la tentación de creer que esta criatura tuvo, tiempo atrás, una figura más razonable y que ahora está rota. Pero éste no parece ser el caso; al menos, no encuentro ningún indicio de ello; en ninguna parte se ven huellas de añadidos o de puntas de rotura que pudieran darnos una pista en ese sentido; aunque el conjunto es absurdo, parece completo en sí. Y no es posible dar más detalles, porque Odradek es muy movedizo y no se deja atrapar.

Habita alternativamente bajo la techumbre, en escalera, en los pasillos y en el zaguán. A veces no se deja ver durante varios meses, como si se hubiese ido a otras casas, pero siempre vuelve a la nuestra. A veces, cuando uno sale por la puerta y lo descubre arrimado a la baranda, al pie de la escalera, entran ganas de hablar con él. No se le hacen preguntas difíciles, desde luego, porque, como es tan pequeño, uno lo trata como si fuera un niño.

—¿Cómo te llamas? —le pregunto.

—Odradek —me contesta.

—¿Y dónde vives?

—Domicilio indeterminado —dice y se ríe.

Es una risa como la que se podría producir si no se tuvieran pulmones. Suena como el crujido de hojas secas, y con ella suele concluir la conversación. A veces ni siquiera contesta y permanece tan callado como la madera de la que parece hecho.

En vano me pregunto qué será de él. ¿Acaso puede morir? Todo lo que muere debe haber tenido alguna razón de ser, alguna clase de actividad que lo ha desgastado. Y éste no es el caso de Odradek. ¿Acaso rodará algún día por la escalera, arrastrando unos hilos ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? No parece que haga mal a nadie; pero casi me resulta dolorosa la idea de que me pueda sobrevivir.

 

[HASTA QUE EL CUENTO AGUANTE]


“Cuando todo esto pase” podréis leer Cuentos completos, de Franz Kafka (Valdemar, 2015), en traducción de José Rafael Hernández Arias.

4 comentarios en “3. Preocupaciones de un padre de familia, de Franz Kafka [Víctor Gomollón]

  1. Vila-Matas, sobre los odradeks Historia abreviada de la literatura portátil: “a consecuencia de su tensa convivencia con la figura del doble, cada shandy hospedaba en su interior a uno de esos inquilinos negros que, en muchos casos, habían sido hasta entonces discretos acompañantes de los portátiles, pero que en Praga comenzaron a volverse exigentes y adoptaron variadas formas, alguna de ellas humana”.

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    1. ¡Gracias por la estupenda cita! HADLP es uno de mis libros preferidos (Lector salteado empezó de alguna forma con ese libro). Habrá sorpresas de Vila-Matas también, aunque todo a su debido tiempo… ¡Nos seguimos leyendo!

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  2. Totalmente de acuerdo. Por otro lado, no podías no estar de acuerdo con Gomollón, que es el timonel de una de las editoriales más maravillosas del universo y que estoy seguro te encantará. Haremos un club de lectura Jekyll & Jill con vino, pan casero y demás cuando podamos volver a abrazarnos.

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