78.

Café Con/suelo

Esta semana he empezado a impartir una asignatura de crítica literaria en un máster de literatura española e hispanoamericana. Las impresiones de la primera clase son raras. Me hubiera gustado que fuera más participativa, pero me pudo el impulso de aclarar hasta el detalle cómo se va a desarrollar el asunto. La duda, ay, la duda. Espero que al menos les pique el gusanillo, porque estoy seguro de que la semana que viene será mejor y más interesante. Una de las actividades que les he propuesto es hacer un informe editorial. Para simular un caso práctico determinaremos las características de una editorial y les pediré que lean un texto al que le he borrado el título y el nombre del autor, como si fuese un manuscrito anónimo. Una de las cosas más emocionantes y extrañas a las que te enfrentas cuando haces un informe editorial es la falta de referencias. Estamos demasiado acostumbrados a tocar las cosas “en segundo grado”. Está claro que si ellos quieren podrán copiar y pegar un fragmento en Google y descubrir rápidamente de qué texto se trata. Pero eso no les ayudará, al contrario. No puedo ir detrás de ellos para impedírselo, pero podría decirles que la mejor parte de la lectura crítica tiene que ver con el juego, con la intuición, con la duda. Me pregunto cómo encajan estas palabras en una clase universitaria de crítica literaria: juego, intuición, duda.

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